La terapia de grupo es un espacio especialmente valioso para poder tomar conciencia de cómo establecemos nuestras relaciones con otras personas en los grupos.
Es un lugar donde podemos hacernos más conscientes de:Cuáles son los rasgos de carácter, sensibilidad o forma de vincularnos a los que somos más sensibles… Que aspectos de los otros nos resultan más conflictivos y más difíciles de aceptar…
Cuáles son los prejuicios que contaminan nuestras percepciones y valoraciones de los demás afectando a las relaciones personales…
Cuánto nos atrevemos a expresar y cuanto necesitamos ocultar por miedo a las reacciones de los demás…
Tomar conciencia de nuestras necesidades emocionales y afectivas en nuestra relación con los demás…
Como manejamos nuestros sentimientos de soledad, pertenencia, ambición de poder, deseo de reconocimiento y valoración, la frustración de no ser queridos o deseados…
Nuestra capacidad o incapacidad para establecer límites apropiados para garantizar el respeto a nosotros mismos o a los demás…
En definitiva es un espacio privilegiado para conocernos a nosotros mismos viéndonos a través de las miradas de los otros, que actúan como espejos, y nos permiten acceder a visiones de nosotros mismos que desconocemos a causa de nuestros puntos ciegos. Es un espacio donde recibimos y otorgamos el regalo de compartir como vemos a los otros y como somos percibidos por los demás.